
EL FARO LITERARIO
JOSÉ SILES GONZÁLEZ
Espejo de monos alumbrados, mito y delirio para describir al ser humano. José Siles resiste con su poesía sin renunciar al hedonismo
Jorge Gómez Jiménez viernes 11 de julio de 2025
https://letralia.com/entrevistas/2025/07/11/jose-siles-2/


Prólogo
Practica y disfruta José Siles en este libro de poemas la fascinación de lo irreal. Establece en las representaciones líricas que lo componen una multiplicidad de universos que conjuntan reflexiones intensas sobre vida, muerte y destino. Sus criaturas, inmensas e innumerables, transitan por sus poemas enunciando adversidades y caos, entre la soledad, la noche, el mar, las estrellas y la luz inextinguible de una fecunda e imparable inspiración. La diversidad estilística no impide que una cohesión total construya este poemario como un todo de reflexión irredenta.
Establece José Siles un diálogo inagotable e intenso con sus mentores selectos y preclaros, en sus lecturas predilectas de mil civilizaciones, y poetas, narradores, ensayistas y dramaturgos le van entregando pensamientos que inevitablemente terminará glosando en el poema surgido al pie de la cita. Santos y pecadores, peregrinos y rebeldes, escritores excelsos y consumados, suministran a José Siles palabras para que su inspiración desarrolle mundos nuevos, revolucione ideas y provoque rebeliones de manera que la insumisión domine sobre lo establecido, en unos versos que conformen poemas insurrectos. Palabras sobre palabras los símbolos van creando estructuras de pensamiento que reflejan intensidades y descreencias sobre el destino del bípedo racional, que ha surgido en ese mundo con su historia, con su poesía, con sus mitos y tradiciones, con sus leyendas y fábulas.
Nada puede extrañarse el lector cuando compruebe que cada poema abre una puerta de reflexión sobre una incidencia que es vida y progreso de soledad, de introspección, que busca en la palabra soluciones adecuadas y propicias para mostrar intensidades personales que han de forjar como conjunto un determinado poema. Por eso es trascendente la presencia de tantas criaturas míticas, de tantos espacios de leyenda que abren los horizontes de esta poesía a universos de inmensidad considerable. Todo para entender el sentido de la vida y el papel del ser humano, bípedo irreductible, en este universo de complejidades.
Domina en la visión del mundo de José Siles el entramado de los símbolos, porque sus alusiones devienen en reflexión interminable de desasosiego. Un espejo y unos monos superan con su sentido los niveles de análisis del mundo coetáneo, invadido por la desolación y la tecnología. La representación de estas criaturas delirantes refleja bien los límites de existencias cohibidas por el desasosiego. Y José Siles supera fronteras de la imaginación para concebirlos, a esos monos alumbrados o colocados, en un contexto desarticulado de deshumanización. Asiste el lector a la concepción del mono alumbrado y su evolución intentando su infructuosa búsqueda de armonía. Los azules dominan cromatismos inquietantes y la palidez preside representaciones. Nada se oye, porque, en la impotencia de los monos, surge el misterioso silencio de las estrellas.
Trascendiendo hacia su destino, el poeta regresa a paraísos fantásticos e imaginados en busca de la verdad mientras los signos se multiplican en su imaginación de territorios del más allá. La muerte se hace presente y embarca con su inexorable designio al sujeto lírico en una búsqueda incesante entre espacios fabulosos para hallar tan solo la negación de todo y de la nada. Son progresos hacia el infinito a los que conduce esta búsqueda, en el manadero infinito, de aquellas criaturas que conforten al doliente, al que sufre y padece ansiedades sinfín en su búsqueda de la verdad. Del vacío de la nada a la nada del vacío el rumor del viento conduce al olvido irreversible. Los argumentos tropiezan con la realidad y las autenticidades soportan tensiones que diseminan los nuevos símbolos crecientes e inquietantes. Y, para incrementar ese vacío, comparece la historia con sus personajes, la negra historia de una Europa mártir que sufre el mayor crimen, la guerra y la muerte.
Son los mitos los que alimentan y nutren la imaginación del poeta difundido en una antigüedad de leyendas y relatos. El tiempo continúa su curso y de otros tiempos surgen los fantasmas del pasado mientras la verdad se vuelve a revelar confusa e incapaz de descubrir una realidad sin conciencia ni destino, perdida en un laberinto de fábulas y desencantos. Las falacias y los engaños, la violencia y la penumbra generan representaciones que cobran réditos a la introspección, porque el poeta insiste en encontrar su propio destino sobre el tiempo. Pero la vida sigue y crece en sensualidades y en evocaciones de ambientes sórdidos, recreados en el presente, pero transmitiendo la pasión de su pasado. Criaturas caricaturescas, siniestras y errantes, desarrollan visiones sombrías de tiempos remotos. Sin esperanza de redención, el sujeto lírico permanece, aun así, alerta, porque todo ha de suceder aún, mientras la noche, entre ruinas solemnes, anuncie las zarpas de la muerte.
Nuevos fantasmas de la historia, entre ideas sin fuste y superficiales, anuncia, desde cadalsos y patíbulos, lo insensible de un universo corrupto. El poeta sigue indagando en pasados, en historias y en leyendas, y sigue buscando respuestas a las consabidas ideas de cartón. De nuevo, el sueño de la historia con sus criaturas condenadas, muestra las asechanzas y amenazas de la muerte y la certeza inexorable de su llegada. Los ambientes se recrudecen y los padecimientos se acentúan porque el poeta finalmente no halla consuelo donde posar su desasosiego. El arte de vivir se diluye entre brujas y esclavos, mientras el tiempo cerca a los deprimidos que han sufrido la persecución de su destino. El poeta denuncia soledades y sombras, y desde su penumbra combate por entender el sentido de su vida y de su futuro.
Pero, entre los símbolos, el mar se convierte en la habitación apetecida para descubrir la soledad de todo y esa fascinación de lo irreal a la que se aludió al comienzo. La nave, como un augurio errático de un anhelo definitivo, surca los mares de la impaciencia mientras los significados indagan historias ignotas y ejemplares. Y solo consiguen conclusiones cerradas a la luz, nuevas penumbras y más sombras permanentes y pertinaces. Las ruinas imperiales acechan la identidad del autor y la introspección continuada comienza en las conclusiones a ofrecer sus frutos. Negaciones a la realidad desvelan autenticidades en su búsqueda en las galerías del alma de soluciones interiores. Las palabras del poeta alcanzan su final en la era del caos y la disidencia, donde la realidad se desvanece en la bruma entre absurdos y paradojas.
Francisco Javier Díez de Revenga
Presentación en Cartagena de Espejo de monos alumbrados a cargo de Andrés Linares Navarro y Antonio Marín Albalate
en Mr. Witt de Cartagena. Junio de 2025

Big Title
https://drive.google.com/file/d/1xJAecGXBFniHwKm-kykcfCf6entVFLuh/view?usp=drive_link
https://drive.google.com/file/d/1JaFriO8jc_CcpCmbiZMwBRvS8AcMlezA/view?usp=drive_link

Presentación en Alicante de Espejo de monos alumbrados a cargo de José Luis Rico y Joaquín Juan Penalva


jueves 5 de junio a las 20:00h en el Aula Institucional de la sede de Alicante de la UA (1ª planta, calle Ramón y Cajal, 4, Alicante).
https://drive.google.com/file/d/1qtQMBP8Fu1iCC_XIBcYBLGqKirhyhm5x/view?usp=drive_link
Reseña de Espejo de monos alumbrados en la revista "El pez soluble"

https://www.revistaelpezsoluble.com/articulos/2025/el-espejo-como-resurreccion-e-identidad-el-augurio-revelado-del-anhelo-definitivo/?fbclid=IwY2xjawOTtD1leHRuA2FlbQIxMABicmlkETF5cHZRN3NkdUl2MXM0ZTlXc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHurKKJjBL1Ho261p4LGiovqH4XVl-LOrBWEEIlkoiPwq3zxwr7_jqxIwkjwl_aem_1Mciu18y1xzqMXGP5D_gfQ
Reseña de Espejo de monos alumbrados en Almiar
Reseña de Espejo de monos alumbrados en revista Poémame
RESEÑA DE ESPEJO DE MONOS ALUMBRADOS
EN REVISTA EL COLOQUIO DE LOS PERROS
RESEÑA DE ESPEJO DE MONOS ALUMBRADOS
EN LA REVISTA LABERINTO DEL TOGOROZ-TIERRA DE CUSCATLÁN
RESEÑA DE ESPEJO DE MONOS ALUMBRADOS
EN LA REVISTA CULTURA DE LOS CUIDADOS
https://rua.ua.es/server/api/core/bitstreams/0d6beb48-49ce-4d3b-8e86-05833284546a/content




Reseña de El desamparo del tabú en flor en Poemame.com










José Luis Rico Recitando poemas de El Desamparo del Tabú en Flor
Reseña de Joaquín Juan-Penalva del Desamparo del Tabú en Flor




Foto aportada por mi amigo y poeta Antonio Marín Albalate.





















Nuevo poemario: El desamparo del tabú en flor
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Reseña de Antonio Marín Albalate en "El Coloquio de los perros
JOSÉ SILES. LA ESTRUCTURA DEL AIRE Y OTROS POEMAS INVERTEBRADOS (Verbum, Madrid, 2019)
por ANTONIO MARÍN ALBALATE
Aunque ya se sabe, no es malo hacer memoria de cuanto ha dejado escrito nuestro invitado. Recordemos en narrativa: Resaca estigia, La última noche de Erik Bicarbonato, El hermeneuta insepulto, El latigazo, La delirante travesía del soldador borracho, La utopía reptante, La Venus de Donegal, Kartápolis… Y en poesía: Protocolo del hastío, El sentido del navegante, La sal del tiempo, Los tripulantes del Líricus y este La estructura del aire y otros poemas invertebrados del que Francisco Herrera Rodríguez, autor del brillante prólogo, viene a decirnos acerca de él y su autor, al que nombra Persiles, que: Persiles vino al mundo en un puerto fenicio. El salitre del mediterráneo oreaba el año 1957 y aún se guardaban en las cómodas las cartillas de racionamiento por si acaso las costuras del hambre reventaban en otro hoguerón de revanchas insaciables. El niño con las rodillas desolladas daba patadas inmisericordes a las latas que arrastraba el levante, metiendo goles soñados e imposibles. Persiles bajaba a la calle con la peseta materna y la toalla en la mano para comprar el hielo, ese hielo duro y blanco que roto a trozos conservaba como podía los alimentos en neveras amarillentas y de bisagras oxidadas. En los días de amígdalas y fiebre sacaba la caja de cartón de los tebeos, siempre los mismos, pero en cada postración sin colegio parecía que contenían historias nunca leídas. Luego se pobló la casa con los ruidos y luces de un artefacto con carta de ajuste que solo entendía ese hombre sabio que siempre venía por las tardes a orientar las veletas de las azoteas, a lo justo para escuchar los tiros virginianos y ver las colisiones submarinas. Pero la calle tiraba del niño Persiles, solitario, buscador temprano de muelles, de barcos y de marineros de miradas tristes y anises peleones en el aliento. Luego de vuelta a casa el niño miraba las estrellas detrás de los visillos y escuchaba las voces de los vecinos que codificaban su destino entre los cacharros de las cocinas y las luces de los patios. Así nació el poeta Persiles, en una Kartápolis de piteras ardientes, luces doradas, iglesias ultramarinas, edificios oficiales de navegantes y barcos de toda índole, algunos con no muy buenas intenciones [...] Persiles añora la vida y añora el bálsamo de la muerte, amarrado al último noray, con alma de cardiópata, escucha de pronto que alguien que está en la platea, entre el público, escuchando sus versos, le pregunta: Persiles. ¿es usted un poeta posnovísimo? Y él con el sombrero ligeramente ladeado, la barba rala y cana, la pose tímida y romántica, con el alma de los poetas malditos y mitómanos, responde airado: ¡Qué sé yo, señora, pregúnteselo usted a Luis Antonio de Villena! Solo sé que mañana será otro día y tampoco de eso estoy muy seguro.
Persiles, por Siles y por vosotros, digo yo que a este libro, mortal y tricolor en su portada, se entra por la orilla del aire, «suspirando despedidas», para hablar de la vida de la muerte y de que el aire «carece de sentido del humor / aunque provoque situaciones grotescas / y a veces dantescas», aunque no así Eolo, su hijo díscolo que «disfruta especialmente / levantándoles las faldas acampanadas a las hetairas atenienses»… Faldas acampanadas, pantalones de campana, año 73, Albert Hammond cantando aquello de nunca llueve al sur de California y Pepe Siles, el poeta, escribiéndolo 46 años después. Pepe el de la Resaca estigia, cuando los años dorados de El Arlequín en aquella Kartápolis ochentera, que recupera en un poema así llamado, ‘Resaca estigia’, para espetarnos: «He aquí / la apacible miseria del olvido / que provoca el desvarío reposado»… Pepe dedicándole a Encarni (su mujer) el poema porvenir «donde todo el pasado es… y fue / porvenir»; y dedicándome a mí, honor inmerecido, su allegro non molto de especies y especias impostadas «sin pastos para alimentar el adiós / sin memoria para saborear la canela / sin ruidos para cantarle al comino». Pepe hablándonos de «labios lentos, locos y liberales / menores, mayores, medio pensionistas», mientras piensa que mañana será otro día para comprar «kilo y cuarto de tinieblas sin grasa». Pepe acordándose del principio y fin de un sueño de verano, mientras suena Georgie Dann, y acordándose también de una puta portuaria, honoris causa en cosas de la vida, mientras suena ahora, quizá cantando «una ladilla tengo en el alma», nuestro albántico Aute. Pepe el de la divina tristeza de blues lunar y azul trotskista.
En este poemario habitan personajes amargos como El Malaire, «estibador jubilado del puerto», y habita la filosofía de quien sabe que «un marinero de noche y sin bares en el horizonte / acaba sediento y desorientado como un náufrago» que habita la nada, «la nada, siempre la nada», para que el poeta alabe «el valor / inútil de los fracasados». Personajes de cine o de canción como Pericles “el perfumao” (‘Rey del pachuli’) que bien hubiera podido firmar otro rey, el del rocanrol más chuli y cheli, Ramón Ramoncín. Personajes entrañables como la proverbial Charito camino de su baño nocturno, «allá en sus bloques de San Pedro».
Este libro también está atravesado por el aire de pérdidas como la de Enrique Cerdán Tato, «el domador de cobras, un veterano en el arte de hacerlas bailar»; Alfonso Lorente, llorado amigo, en el poema que da título a este libro, «continente / que acoge el polvo dorado y / que, zarandeándolo siglo tras siglo, lo transforma en polvareda»; Bartolomé Nieto “Tolo”, otro más que lamentar (¡demasiados ya!), quien (estoy seguro) habría disfrutado con el poema que le dedica, desde su altura de acólito del aire: «cuando la humanidad entera disfrute / tomando pastillas de alfalfa […] cuando los sectarios abandonen sus dogmas / adoptando la flexibilidad del junco / cuando haya una pertinaz sequía de guerras / pacificando un mundo cada vez más sediento de concordia / Entonces y sólo entonces / habrá llegado el momento final / y todos mirarán al cielo / y verán un firmamento azul jaspeado / que nadie jamás había divisado anteriormente / La gloria, esa gran ignorada /por una muchedumbre que no sabía mirar a lo alto».
Atrave(r)sado, cómo no, por su in memoriam a los tripulantes del Líricus «un desvencijado navío hundido la noche más tempestuosa en Cabo de Hornos», «ron, ron, ron, la botella de ron». Y su recuerdo al irrepetible Javier Krahe, desde el poema no todo va a ser respirar: «de vez en cuando para hacerse una idea del gozo / y antes de expirar / hay que follar». Follar, sí, follar todo lo que se pueda antes de que llegue la suerodependencia y alguien nos «conmine a la sumisión / de la mansedumbre… de los que han llegado a su destino / la sumisión… de los derrotados tras mucha gresca».
De este libro, mortal y tricolor, se sale sin hueso alguno, invertebrado y converso por el aire. De este libro se sale por la puerta del universo que lo habita (no hay otra), herido de belleza entre odas y adioses con la amarilla metralla de sus versos, misiles de largo alcance, de este poeta airoso llamado Pepe Siles el de la barba a babor.
Oh, mío Pepe, el de la barba a babor
como Pablo Guerrero quiso cantar
para que lo cante yo.
Navegante vosotros,
diciéndolo sigo:
soy un polizón.
Nuevo poemario: (2019). "La estructura del aire" Madrid: Verbum

Reseña de Francisco J. Díez de Revenga en "La Opinión"

RESEÑA
EN "lA vERDAD"
DE aNTONIO pARRA

Poemas publicados en la revista "Arquitrave"

BAQUIANA – Año XVII / Nº 97 – 98 / Enero –
Junio 2016 (Poesía VI)
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DESPEDIDA DESDE EL ROMPEOLAS
Desde el rompeolas del faro
de la Curra
saludan las mujeres y los viejos,
salpicados por un bullicio de inquieta
prole,
el paso del Líricus
en su lento navegar hacia
los puertos más lejanos,
aquellos cuyas luminarias
orientan a los marinos allá
… donde las antípodas.
A BORDO DEL LÍRICUS
A bordo del Líricus
has hecho visibles tus sentimientos
a tu tripulación…,
en todos los idiomas.
A bordo del Líricus
has arribado a tantos puertos
como culturas dicen los filisteos
que, a pesar del deslizamiento ingrávido de los tiempos,
siguen poblando la tierra.
A bordo del Líricus
has escrito poemas atiborrados
de pescuezo y alcohol de puta portuaria,
ese gremio de diosas encalladas
en los adoquines más afligidos
del muelle,
y de las que bebiste
el licor de salitre añejo.
A bordo del Líricus
has desnudado tal cúmulo de recuerdos,
has arribado a tantos puertos,
has escrito poemas tan atiborrados
de sentimientos, puertos y arias;
que ningún hermeneuta de la academia
osa urdir etiquetas
en las que encasillar la ira
que te inspira,
la clasificación de tu existencia navegante.
La ordenación de tus cuitas,
dada la múltiple pleura de sus aires
extracontinentales,
transmarinos,
interoceánicos y…,
sobre todo múltiples;
les causa un pavor antiguo para el que
no hay antídoto.
Mientras, siempre mientras,
tus dudas,
a bordo del Líricus,
se ahogan en mil mares
orinados por un ejército indisciplinado
de héroes incontinentes.
TURBACIÓN ILEGÍTIMA
Como escuece la pena
cuando es tan desordenada
y surge sin lema,
súbita, sin avisar,
sin forma,
sin color,
tan inacabada,
que se confunde,
se esparce
… y nos turba.
TODO
Todo siguió igual,
Todo quedó bajo los escombros,
Todo se apartó del tiempo,
Todo se hizo carne después del verbo,
Todo…
Bajo la gran sepultura colectiva.
Todo quedó abandonado,
Todo se acostumbró a la nada,
Todo se fue pudriendo,
Todo alcanzó el contraste mate del hueso,
Todo…
Tras la huida de la última brisa.
Todo se fue olvidando,
Todo lo que disfrutaron los sepultados,
Todo el anhelo respirado,
Todo el álbum de fotos sin caras,
Todo…
Sin más recuerdo que un adiós marchito.
Todo se desconectó,
Todo recibo fue devuelto,
Todo domicilio deshabitado,
Todo visitante despedido,
Todo…
Hasta la noche de los tiempos.
Todo vuelve para perderse,
Todo siempre todo,
Todo llegando al final de todo,
Todo en un acabarse sin fin,
Todo…
Después del último acto.
Bajo la gran sepultura de todo,
Tras la huida de todo,
Sin más recuerdo de todo,
Hasta la noche de todo,
Después del último todo.
ANTES DEL OLVIDO
Antes de recordar cómo cosían las criadas
en los callejones mostrando sus delantales.
Antes de que alumbrara el sol todos los amaneceres
y se transformara en juez de la noche y el día,
antes del mismísimo parto original
que multiplicó los seres, los panes y los peces.
Antes de vestirme con sus palabras
para desnudarla con mi voz,
llegó por fin el olvido
…de todo lo de antes.
CICATRICES DE HUMO
Olas de fuego
trepando por el muslo
más terso del universo,
y cicatrices de humo
apareciéndose en la noche
de un sueño
…difícil de interpretar
subiendo, subiendo y subiendo
cada vez más alto,
cicatrices de humo
soñadas,
hijas de olas de fuego
soñadas,
cicatrices de humo
subiendo fugaces
soñadas,
ascendiendo sin techo,
ascendiendo sin más nada,
ascendiendo sin muslo.
Cicatrices de humo
…soñadas.








Presentación de Kartápolis en Almería 2 de marzo 2018

Firmando en el libro de Honor del Ateneo de Cádiz


Presentación en el Ateneo de Cádiz 7 de marzo de 2018)
Leer "Match Point en Kartápolis", reseña de Kartápolis por Francisco Herrera en:
http://dx.doi.org/10.14198/cuid.2017.49.23 | http://hdl.handle.net/10045/72943


Ver reseñas y poemas de Los Tripulantes del Líricus recitados por Ramoncín en este enlace: https://static.wixstatic.com/mp3/3d5b57_8a25180e68cc4de1821e3d6e382f1bba.mp3
José Siles acaba de publicar en ediciones Devenir
(colección de poesía dirigida por Juan Pastor) su nuevo poemario titulado: "Los Tripulantes del Líricus" Madrid, 2014; que ha sido magistralmente prologado por el prestigioso poeta Antonio Marín Albalate.
CURRÍCULUM TRIPULANTE
En el currículum
vitae
de los tripulantes del Líricus,
solo un asunto no exclusivamente
profesional
cobraba gran trascendencia:
su desafección por toda suerte
de pensamiento orgánico.
Todos los que, finalmente
lograron enrolarse,
aquellos escogidos
para tripular el Líricus,
a lo largo y ancho de la entrevista
preliminar,
mostraron ardientemente
su adhesión incondicional al
Jacks Daniels
y su apasionado amor,
casi hasta el estremecimiento,
por la divagación sobre asuntos
imprevisibles e inútiles:
el arte sin ortopedia y desnudo
de canon
y, por supuesto,
la fornicación salvaje,
espasmódica,
a pelo.
Fornida y agreste tripulación
…sin duda.

Reseña de "Los Tripulantes del Líricus en diario La opinión de Murcia
(En: http://libros.laopiniondemurcia.es/2015/03/02/la-existencia-es-un-navio
Reseña de "Los Tripulantes del Líricus" en Revista "La GallaCiencia" 13 de enero de 2015.En: http://www.lagallaciencia.com/2015/01/los-tripulantes-del-liricus-de-jose.html



Reseña de la Venus de Donegal por el autor
José Siles, no me cabe la menor duda, es un alquimista que con la palabra recrea la vida; es un creador, esto ya lo sabíamos por otras novelas suyas y por su poesía. No siempre el poeta es capaz de contar historias, ni falta que le hace porque un solo verso puede justificar la vida de un escritor, pero en este caso la narrativa del cartagenero está dotada de un lirismo ácido, combativo y expresionista, pero siempre benevolente con las grandezas y miserias del ser humano. Todo ello se puede comprobar con los Todo ello se puede comprobar con los personajes de su última novela: Michel Mechones, Lázara, Greta, Filuca, Niágara, el inspector Balines o incluso el doctor Duradero, cuyos problemas físicos condicionan su comportamiento en una circunstancia determinada: “El miembro no numerario, el Dr. Duradero,se levantó para ir al servicio, como todo prostáticonovato le resultaba apremiante cualquiersíntoma de presión vesical y esta circunstanciaanulaba la mayor parte de su capacidad y atenciónmonopolizando su intelecto en pos del embargomiccional,…”. Este es uno de los talentos de Siles como narrador, su capacidad de crear personajes esperpénticospero creíbles, la realidad supera a la ficción y el autor lo sabe. Que interesante sería que Alex de la Iglesia se topara con esta novela e intentase matrimoniar, como buen alquimista que también es, literatura y cine. Siles, en cambio, juega con la génesis del libro de forma irreverentemente respetuosa. Genial lo de la prima segunda y todo el universo y los personajes de la pensión. Una vez más al leerun libro de Siles me ha venido a la mente don Ramón María del Valle Inclán, pero también en algunos pasajes el tremendismo de páginas de Cela y esa mirada ácida y humana de Luis Martín Santos. Admirable también el sentidodel humor que despliega en situaciones dramáticas y trágicas, uno se ríe y se compadece a la vez del inspector Balines, con el que entran ganas de tomarse unas copas para consolarlo cuando está en el epicentro de la investigación.¿Un Quijote anterior al Quijote? ¿Peter Perol? ¿Mamerto Perigollez Farigas? ¿Operación 333? ¿Remilgados mandarines replicantes? ¿Humphrey Bogart y Pierre Vilar? ¿La Abadía de Donegal?Y luego está esa crítica descarnada de los vicios del mundo académico, de la pedantería y de las mentiras académicas con sus falsos magisterios y promociones, en este sentido el cartagenero creo que actualiza en el ámbito hispánico las sátiras del escritor británico Tom Sharpe. Al leer a Siles me he acordado tambiénde Fernando Pessoa cuando éste habla de lo postizo en la vida. Mucho postizo en la vida y mucho postizo en el mundo académico (…). Hay que inventarse pasiones para ejercitarse decía el francés; sigue,Siles, por favor, inventándote pasiones en forma de novela o de poesía, así te ejercitas tú y nos hace a los demás la vida menos postiza de lo que es. Cultura de los Cuidados.
“La venus de Donegal, la estupenda novela deJosé Siles que narra las vicisitudes de un joven investigadorliterario en un más que turbulento ámbitouniversitario, y que recientemente acabamos depublicar en Ediciones Libertarias, tuvo una excelenteacogida por el público que se acercó hasta nuestrostand de la pasada edición de la Feria del Libro deMadrid. Tuvimos la gran suerte, además, de podercontar con la presencia del autor, que durante unade las jornadas de la Feria estuvo con nosotrosfirmando ejemplares de su obra”.
Carmelo Martínez(Director de Ediciones Libertarias/Prodhufi).

